sábado, 25 de septiembre de 2010

La caída de Cronos

Demasiado brillante para durar
en la noche del monte Liqueo de Arcadia.

Y dijo que no, vacío de sombras,
que aún estaba buscando
el mal incrustado dentro de todos nosotros,
pero que ya había olvidado la forma,
la polvorienta sensación cegadora
del momento
en que los hijos devorados fueron liberados
junto a la piedra del engaño.

Le decía
que la llave que abre las rejas de ese tiempo
se encuentra en la voluntad colectiva,
en las circunstancias accidentales
que manda el universo en sus manos misteriosas,
(regalo de los Cíclopes)
matemática
de color miel oscura
con motas de luz que parpadean.

Pascual Herrera

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