Tratar de darle nombre a la forma, aquella forma,
aquel juego de luces que aparece y desaparece,
que confunde los colores y los hace fluir, desesperados,
en busca de un cauce, de un abanico de posibilidades
que entrelace naciente y desembocadura,
oscuridad abisal y naufragio en la orilla,
que, en un batir de nubes mutiladas,
trate de darle nombre a la forma, aquella forma,
aquel día con todos los colores buscando un cauce,
un juego entre la luz y la sombra,
una presencia que ocupe el espacio de otra,
un rescate que despeje el camino de los derrotados
que atraviesan el océano inaccesible.
Pascual Herrera