Lanzas, puñales y palabras;
todas son buenas si deforman el cuerpo y la mente.
No importa si terminas en una sepultura,
al borde del camino, o baca abajo flotando en el océano.
Sólo habría que retocar algún que otro detalle.
Palabra, lanzas y puñales;
todas son buenas para tu pobreza y de otros la riqueza.
No importa ese ficticio atisbo de libertad,
arrastrando cadenas y tocando la puerta de la indigencia.
Sólo habría que descomponer algún que otro detalle.
Puñales, palabras y lanzas;
todas son buenas para desatar el infierno en el vientre.
No importa las infinitas eras de cordura,
si hay que desatar la guerra en la eterna lista de espera.
Pascual Herrera