sábado, 2 de enero de 2010

¡Ven, ven a mi lado!

Cada noche, frente al mar y amparado por la complicidad de la luna y las estrellas, escuchaba la canción de las olas; era la canción de la vida y la muerte, del ir y venir en una misma orilla. De esa manera sucedía desde el principio de los tiempos. La noche más larga fue la más esperada. El ritmo de las olas se llenó de alegría, la canción empezó a llenarse de espuma, la espuma de luz, la luz de vida. Y una voz rompió la oscuridad de la noche:
-Ven, ven a mi lado. Yo soy tú y tú eres yo. Ven, ven a mi lado.

Ese sonido hizo temblar al bohemio espectador, y por algún tiempo dejó de visitar la noche. Pero sentía la llamada del mar, él se alejaba tierra adentro, pero el mar le seguía a todas partes: -Ven, ven a mi lado-. La tierra había desaparecido bajo sus pies, sólo quedaba aquella montaña que temblaba junto al sonido del mundo:
-Ven, ven a mi lado-. Y el mar se apoderó de la tierra, y la tierra se llenó de mar.
-Ya estoy aquí. Dime: ¿Qué quieres de mi?
-Todo aquello que deseaba, tú ya me lo has dado.

Y la tierra volvió a ver la luz, y la canción de los tiempos se volvía a repetir llamando a quien la escuchara.

este es el ciclo de la vida y la muerte, sólo hay que esperar la llamada del mar para que se vuelva a repetir.

Pascual Herrera
"animales curvos, versos de amor y plegaria (1995)"

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy hermoso Pascual !!!!

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