Es una corriente que va donde va,
cazando la lluvia cautiva
dentro de la misma tormenta,
silenciosa, impopular, integrada.
Contra todo, pero dentro de todo,
apuñalando, ciegamente,
las victorias y las derrotas,
dando vueltas y vueltas a vacío.
Regalando la sensación
de expresión autónoma propia,
de tímpano monumental
al desastre suntuoso,
abriendo y cerrando
las puertas del perdón,
del sarmental, del juicio
y la libertad extraviada.
Pascual Herrera
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