jueves, 15 de julio de 2010

Locutus segunda parte

Y despertó.
El largo día de su descanso había terminado. Locutus abrió los ojos y el mundo se llenó de oscuridad. Las eras geológicas habían transcurrido casi como un instante, ahora tocaba hacer que la humanidad sufriera cada momento de su existencia. A ese acontecimiento lo llamó La buena noticia.
Locutus se pasea por el mundo reclutando demonios ejecutores del mal. Les enseña las artes de la sutileza, la mentira y la tortura, y una vez preparados los llamó, y estando todos reunidos los nombró discípulos y los envió al mundo para realizar el apostolado para el que fueron entrenados.
-Bien aventurados los que lloran de miedo, porque ellos serán los primeros en ser localizados; bien aventurados los que traicionan sin pudor, porque ellos serán mis ojos de fuego.
-Con ese mensaje no ganarás muchos adeptos-Dijo Dixon desde su encierro.
-No es así como ellos lo recibirán, mi mensaje entrará en sus corazones como un mensaje de paz y, poco a poco se transformará en la más terrible de las formas de fe que la humanidad haya conocido, no darán un solo paso sin contar con mi aprobación, levantarán templos tratando de alcanzar el infinito, y mi imagen será adorada tanto por su forma de entender el amor como por miedo.
Locutus se hizo acompañar por todos los hambrientos que ese encontraba en el camino. De vez en cuando hacía un alto y, como por arte de magia, hacía aparecer grandes cantidades de comida y, mientras los que él llamaba sucios comían, se paseaba junto a ellos y les hablaba: -Sabéis que, quienes gobiernan las naciones y quienes quieren gobernarlas son uno, y no dos frentes antagónicos. Los diferentes son ustedes, la masa sucia que no sirve mas que para ser sacrificada en experimentos que matan de hambre o de guerra.
-Bonitas palabras-Dijo Dixon -Y no faltas de verdad. ¿Es así como piensas aniquilarlos? con la verdad.
-No creerás que voy a quedar mal. Yo haré sufrir y luego exterminaré a la humanidad, pero serán ellos los que durante milenios ejecutarán mis deseos a la perfección. Ya ves, mientras se destrozan, pensarán en mi como el salvador que está por venir.
-¿no te piensas quedar a ver el espectáculo?
-¡No! Los dejaré solos. Ya verás, se matarán de las formas más crueles que puedas imaginar. Yo soy Locutus, el asimilado universal, y mis demonios avivaran la llama de la muerte.

Pascual Herrera

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