martes, 9 de febrero de 2010

Consagración de una primavera

Caen gotas de lluvia en los ojos
incandescentes del deseo.

Los sentidos disparan la fantasía
y las nubes descubren que existes,
los arcos del triunfo guerrero
se llenan de flores perennes
para borrar tanta gloria y tanta muerte.

Suena la música
que de isla en isla navega
hasta los confines de tu cuerpo continente,
mis olas inundan tu orilla,
penetro en tu interior y, luego, el mundo.

De tus pies a mis manos,
de tus palabras a las mías.
De tu beso al universo,
de tus labios a los míos.
De tu cintura elevada
al sueño que esperaba.

Y siguen floreciendo las primaveras
que aún nos quedan,
que aún nos llenan;
y volverá a sonar la música que inunda
tus pies,
tus palabras,
tus labios,
tu cintura...
y el camino infinito que nace en los sueños.

Pascual Herrera

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una maravilla.

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