domingo, 22 de noviembre de 2009

Para soñar el sol

Un murmullo se adormece.
En mis manos la luz mate.
El paso fuerte, constante,
acaparador del suelo,
se transforma involuntario
y es apenas un capricho
del que una vez creó tu voz.

Tenía la mente limpia,
clara de versos marinos,
como si los rayos de un sol
implacable, imposible
y distante de mis manos
se asomara a los balcones
de los sueños y tus besos.

Había que soñar con él;
con el brillo de tus ojos,
con la luz que da tu risa,
con el sol de medio día
y el murmullo de tus labios
susurrándole a los míos.

Pascual Herrera

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