Por ser mía esta noche gris de otoño,
puedo decidir la lluvia,
el viento,
la ola en la orilla,
la mirada escogida que maltrate mis ojos.
Pero he dejado que la noche sea ella
y ha llovido,
y el viento ha rugido,
y la ola ha golpeado la orilla,
y una lágrima fría ha bañado mi mejilla.
Pascual Herrera
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